Escuela de Madres y Padres de Benalmádena 2017

El martes 18 de abril, a las 18:00, voy a impartir el taller: “Educando con otras gafas: Disciplina Positiva”. En él hablaré de cómo educar a los niños entendiendo su “mal comportamiento” y guiándoles siempre de forma afectiva y positiva, sin gritos ni castigos.

Hay servicio de ludoteca. ¡No faltéis!

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA

Aunque esta frase popular la repetimos cada año, en pocas ocasiones se hace realidad. Nos proponemos infinidad de objetivos y pocos son los que llevamos a término. Lo que sí es verdad es que el fin de año invita a que pensemos sobre lo que funcionó y lo que no. Esta reflexión puede ocasionar sentimientos encontrados, y es en este análisis donde muchas veces aparece la culpa al comprobar si hemos sido capaces o no de cumplir los objetivos que nos hicimos hace doce meses.

Tener una vida plena no se consigue con buenos propósitos a principio de año. Se trata más bien de saber a dónde ir; de viajar con nuestro mapa y nuestra brújula. De vivir con un fin en mente, independientemente del día que marque el calendario. La brújula nos va a mostrar siempre el norte, va a señalar hacia nuestras motivaciones internas, sabiéndolas diferenciar de las modas o de las metas de los demás.

Desarrollar un plan de vida que nos alegre cada mañana y que por la noche nos haga sentir satisfechos, no siempre es fácil. Para seguir el camino elegido además de la motivación es necesario un compromiso verdadero, pues toda decisión tiene un coste en tiempo y esfuerzo personal.

Las relaciones de calidad, el experimentar emociones positivas y poder desarrollar cada día tus fortalezas personales, harán que tengas una vida más plena y satisfactoria. Para ello te damos las siguientes pautas:

1.- Haz que tus propósitos no sean deseos, sino metas. Cierra los ojos y visualiza tu futuro. ¿Cómo te ves?

2.- Enfréntate al día a día con los aspectos más agradables que te hayan pasado; de los momentos negativos quédate con lo que has aprendido.

3.- Aminora la marcha, reconsidera cuáles son tus auténticas prioridades, en lugar de obstinarte en abarcarlo todo.

4.- Disfruta de las pequeñas cosas y no desperdicies la vida lamentando lo inevitable.

5.- Enfréntate a tus miedos. Sal de tu zona de confort y corre algún riesgo.

6.- Relaciónate con otras personas y disfruta de tus seres queridos: “Cura más un amigo que una pastilla”

7.- Mantente activo y haz ejercicio. Liberarás endorfinas y te encontrarás mejor. “Mens sana in corpore sano

8.- Cuida tu alimentación. Una dieta saludable optimiza el rendimiento mental y mejora el ánimo.

9.- Sonríe, se optimista. Mira a tu alrededor y valora lo que te rodea y a los que te rodean.

10.- Involúcrate en actividades gratificantes, tus fortalezas se desarrollarán y crecerás como persona.

11.- No olvides que el mundo es como es, la vida es como es, y la gente es como es.

12.- Y por último, recuerda que en la vida cada momento es especial, saboréalo. Como dice Walter Hagen:

No corras,

No te preocupes.

Estas aquí solo de visita.

Merece la pena que te detengas

A oler las flores.


María del Mar Fernández de Motta

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Las rabietas infantiles: Lo que hay que hacer y lo que hay que evitar.

Las rabietas son muy comunes entre los 2 y 3 años. En general son fácilmente controlables si se conocen los motivos que las desencadenan y se adquieren las destrezas que ayuden a  ponerles fin.

Evolutivamente, en torno a los child-652552dos años, los niños empiezan a ser autónomos, quieren hacer las cosas por si solos (comer, ir al baño…) y a tomar pequeñas decisiones (no quiero comer, no quiero esos zapatos…).Pasan por una fase de autoafirmación personal, en la que su frase preferida es el “no”, al oponerse al adulto ponen de manifiesto que tienen sus gustos y prioridades y quieren verse como seres independientes, con voluntad propia. El problema es que aunque ya saben hacer muchas cosas y tomar pequeñas decisiones todavía son muy inmaduros, no saben controlar sus impulsos y tienen un fuerte egocentrismo que les lleva a reclamar atención. Viven en una experiencia contradictoria entre la independencia propia y la dependencia de sus padres. A esta edad las rabietas son normales, progresivamente van desapareciendo hasta los 4-5 años.

Imaginémonos un niño/a de 2 años que quiere atención exclusiva, es inquieto/a, desea explorar el entorno a su manera, desconoce las reglas sociales, se activa emocionalmente con exceso y facilidad, manifiesta con frecuencia rabia y frustración, responde a todo “no” y su rasgo característico es la obstinación. No es de extrañar que cuando intentemos protegerlo con normas y límites, responda con su arma más poderosa: la rabieta.

Hemos de tener en cuenta que las rabietas no son una lucha de poder del niño contra sus padres, no las interpretemos como una afrenta personal, ni como una burla a nuestra autoridad, el pequeño no recurre a ellas para “ver quien puede más”, para fastidiar, sino que es la forma que tiene de expresar la frustración o la rabia que experimenta ante algo que no puede conseguir.

Aunque sean una etapa normal del desarrollo, de cómo manejen los padres la situación dependerá que esta etapa, por la que atraviesan todos los niños, pase sin muchas dificultades o se convierta en un problema.

Lo que NO hay que hacer en caso de rabietas:

  • La rabieta no debe recibir ningún refuerzo. No se ha de correr a cumplir los deseos del pequeño, ni hacerle promesas, ni rogarle y mucho menos intentar reducir al niño a la fuerza; esto último solo hará incrementar su oposición y la desesperación de los padres entrando en un círculo vicioso que se rompe con la agresión por parte del adulto.
  • No dar “charlas”, ni gritarle ni decir comentarios increpando su comportamiento, pues esto no va a hacer más que “atizar el fuego” y si damos una charla para que comprenda la situación y entre en razón, sólo conseguiremos que obtenga nuestra atención, sin que entienda discurso que le estamos dando pues el propio desarrollo evolutivo del niño se lo impide, le viene demasiado grande y hace rato que ha desconectado de él.
  • Nunca hacer chantaje emocional, ni negar el afecto o el cariño.

Lo que  SI hay que hacer en caso de rabietas:

  • Mantener la calma y esperar hasta que pase, es decir “extinguiremos” el comportamiento del niño dejándole claro que no le atenderemos hasta que se tranquilice.
  • Si ocurre en la calle o ante otras personas, lo mejor es alejar al niño de la situación y llevarlo a un lugar tranquilo donde pueda calmarse. Nosotros permaneceremos a su lado sin intervenir, en silencio y con una expresión serena. Lo esencial es no perder los nervios, recuerda que el adulto eres tú, el niño por su edad no tiene capacidad para dominar sus emociones, pero tú sí.
  • Una vez calmado  le acogeremos dando por zanjado el tema sin hacer comentarios sobre lo que ha ocurrido. Le ofreceremos algo que le distraiga (un abrazo, recordar algo que le guste…), y según la edad del niño, podemos hablar con él de lo sucedido buscando alternativas para la próxima vez. Siempre desde la comprensión y sin reproches.

Evitar las rabietas es fácil si sabemos cómo.
Sí, es posible prevenir una rabieta y es la mejor estrategia. Para ello hemos de estar atentos a los factores que las desencadenan y actuar para evitar que se produzcan. El hambre, el sueño, el cansancio, la ansiedad, el miedo, el aburrimiento, el control coercitivo, demasiados “no”,  la sobrestimulación y padres poco coherentes o demasiado ansiosos y agobiados, son los principales factores que desencadenan una rabieta. Así que mejor que preguntarnos cómo voy a actuar ante una rabieta es mejor analizar cómo voy a evitarla en una circunstancia determinada.


María del Mar Fernández de Motta

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El reto de ser padres

Ser padres es una de las tareas más desafiantes y estresantes que existen y a la vez una de las más importantes. Son muchos los padres que cuando hablan de sus hijos dicen “con este niño no sé qué hacer”. Desde muy pequeños empiezan con las temibles pataletas, los padres se agotan intentando hacer que les obedezcan, los castigos no hacen mella…en definitiva, se sienten cansados, impotentes y en muchas ocasiones hasta culpables. Pero debemos saber que los problemas con los hijos no son el resultado de “malos” padres ni de “malos” hijos. En la mayoría de los casos son debidos a un enfoque inadecuado en el que juega un importante papel la individualidad de cada niño.

Los niños vienen al mundo indefensos física, social y emocionalmente. Han de aprender a ocuparse de su salud y seguridad, a tolerar las frustraciones, a compartir, a sentirse bien consigo mismos, a relacionarse  y a respetar las necesidades de los demás y todo esto requiere constancia y tiempo.

Para que un niño sea feliz es fundamental que se sienta seguro y protegido. Y este sentimiento de seguridad y protección aparecerá, si en casa existen normas y  límites y los padres son constantes y firmes en su cumplimiento. A pesar de que cada niño es único y que algunos  muestran desde el nacimiento un temperamento difícil, si su crianza y educación son satisfactorias, el niño aprenderá a respetar las normas y a conducirse de forma responsable. Para ello, necesitan mensajes claros sobre lo que se espera de ellos, sobre las normas a seguir  y son los padres tienen la oportunidad diaria de darles esta información, de enseñarles autocontrol y responsabilidad para que puedan valerse por sí mismos.

Un aspecto que no se debe olvidar a la hora de educar es el de la autoestima. Un niño que no se encuentra a gusto consigo mismo muestra su inconformidad a través del mal comportamiento. A menudo le cuesta saber qué le pasa y se equivoca; confunde los nervios con un dolor de barriga o la necesidad de caricias con el mal humor. Los niños necesitan amor, dedicación, tiempo, paciencia y seguridad, necesitan abrazos, sonrisas, palabras que les muestren nuestro afecto. Ellos se miran en el espejo de nuestras expectativas y  van formando su autoestima a través de las relaciones afectivas que mantienen con nosotros y el mundo que les rodea. Son los padres los que les hacen verse como una persona estúpida o inteligente, incompetente o competente, indigna de cariño o estimable… Sus expectativas sobre ellos, sus reacciones y palabras, pueden darles un voto de confianza o echar por tierra sus valores

Los padres cuentan con tres grandes poderes: la disciplina, la ternura y la comunicación En estos talleres se pretende a través de estos recursos educativos dotar a los padres de estrategias y habilidades para resolver los problemas cotidianos y conseguir que la tarea de educar sea más sencilla, haciendo que sus hijos lleguen a ser jóvenes y adultos seguros, responsables de sí mismos y de su propia felicidad.

Los niños no vienen con un manual de instrucciones, pero podemos aprender a mejorar la educación y la relación que mantenemos con ellos. Este es nuestro gran reto.

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María del Mar Fernández de Motta

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6 de abril: día mundial de la Actividad Física y el Deporte

Hoy se celebra el Día Mundial de la Actividad Física, bajo el lema «Niño activo, adulto saludable». El objetivo es sensibilizar a la población de que el sedentarismo y la obesidad son los mayores problemas de salud pública.

En los últimos años se ha podido comprobar la importancia que tienen sobre la salud los hábitos de vida y más concretamente el sobrepeso y sedentarismo siendo estos los causantes de graves problemas de salud, entre ellos la enfermedad cardiovascular, la diabetes y algunos tipos de cáncer. Según datos de 2013 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente hay cerca de 42 millones niños con sobrepeso y obesidad y se prevé que la cifra casi se duplique en los próximos 10 años y alcance a los 70 millones de niños en 2025.

Todos conocemos los beneficios físicos y fisiológicos de la Actividad Física en el organismo y me gustaría hacer hincapié en los beneficios psicológicos como: aumentar el bienestar personal, reducir los niveles de estrés, mejorar el estado de ánimo, disminuir la ansiedad, el insomnio, mejorar la autoestima y la sociabilidad.

Es importante promover iniciativas que contribuyan a lograr que las personas, y especialmente los niños y los jóvenes, adopten hábitos de vida saludables, principalmente a través de una alimentación saludable y de la práctica regular de actividad física.

A nivel familiar es importante que los padres tomen conciencia de instaurar unos hábitos de vida saludables en su familia, con una alimentación adecuada, reduciendo el tiempo de pantalla a no más de 2 horas al día y aumentando el que dedica realizar actividad física. No hay que cometer el error de “quitarlo del futbol o atletismo” si saca malas notas, pues con ello les estamos restando salud.

Aunque basta con una pequeña cantidad de actividad física cada día para que las personas físicamente inactivas obtengan importantes beneficios para su salud (20 minutos de caminata marcarían una diferencia), deberíamos hacer más e incorporarla a nuestra vida cotidiana.

¡Tú puedes conseguirlo!

Termina el año y es el momento para los buenos propósitos: ponerme a dieta, dejar de fumar, hacer ejercicio físico, aprender un idioma,  etc. Todos estos objetivos y proyectos, la mayoría de las veces, se quedan en una buena intención pues a los pocos meses los olvidamos y no es hasta el final de año cuando nos los volvemos a proponer otra vez. Así, año tras año, nos volvemos a formular las mismas metas sin ser muy conscientes de que son similares a las del año anterior. Pero, ¿qué podemos hacer para que este 2016 los podamos conseguir? Aquí te mostramos 10 consejos para que este año puedas lograr lo que te propones:

 

  1. Define bien tu objetivo. No basta con pensarlo, es imprescindible que lo escribas especificando con precisión cual es exactamente. Por ejemplo: “hacer ejercicio” o ”hacer más ejercicio” no es una buena definición pues no queda claro que es exactamente lo que tienes que hacer (pasear, correr, ir al gimnasio…), ni durante cuánto tiempo (5, 10 20 minutos, 1 hora…), ni cuantas veces ( 1, 2 3 veces a la semana…), con lo que será difícil saber si has conseguido tu objetivo. Ha de ser específico, descrito en forma de conducta o conductas a realizar y que sea posible cuantificarlo como: “tengo que correr 30 minutos al día tres veces en semana“.
  1. Ha de ser realista y fácil de cumplir. No debe suponer un cambio drástico en tu estilo de vida o en tu forma habitual de actuar.
  1. Establece prioridades y, de toda la lista de objetivos que tienes, empieza por los más sencillos de conseguir. Así te motivaras y aumentará tu percepción de autoeficacia, lo que te facilitará el continuar.
  1. Divide. Si el objetivo final es grande y complejo o está muy alejado de tu conducta actual establece objetivos parciales a corto y mediano plazo, que progresivamente se vayan acercando a tu meta. Por ejemplo: en el caso del ejercicio físico, establece metas diferentes cada mes incrementando progresivamente la dificultad y el esfuerzo.
  1. Comparte tu objetivo con familiares y amigos. Al hacerlo público la presión social que se genera actúa como motor para conseguirlo pues te ayuda a comprometerte y te da la oportunidad de tener a alguien que te ayude, escuche y motive cuando lo necesites.
  1. Identifica los obstáculos. Piensa en los obstáculos que podrían presentarse en tu camino a conseguir tus objetivos. Pensar en esto de antemano te da la oportunidad de ingeniártelas para ver la manera de superarlos.
  1. Lleva un diario de tus progresos. Usa un calendario, un diario o una aplicación en donde anotar todos tus avances teniendo en cuanta que cada paso, por pequeño que sea, es un logro. Este registro también te ayudará a ceñirte a tu rutina.
  1. Recompénsate por cada avance. Valora el esfuerzo que haces.
  1. Busca ayuda para conseguir tu meta, bien de un profesional (si por ejemplo quieres dejar de fumar o bajar de peso) o de otras personas que tengan tus mismas inquietudes como amigos o clubs de actividades, de corredores, de lectura, etc.
  1. Pasa a la acción, teniendo en cuenta que es un proceso de aprendizaje y que al principio se hace peor y poco a poco se va haciendo mejor. Se flexible, es posible que las cosas no siempre salgan como has planeado, y si en algún momento te desvías de tu propósito no importa empieza de nuevo lo antes posible. Aceptar que esto puede pasar es una de las claves para no renunciar. Si estás mucho tiempo sin cumplir con tu objetivo, no olvides que cualquier día es bueno para retomarlo y empieza en ese mismo momento, no esperes a que termine el año para volvértelo a plantear.

María del Mar Fernández de Motta

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En pequeñas cosas obtenemos grandes satisfacciones

cartelillo

Pasan los días y uno tras otro hacemos lo mismo: vamos a los mismos sitios, hacemos las mismas cosas, etc. Dejamos de arriesgar o de emprender nuevos proyectos. Lo tenemos todo bajo control y esto nos da seguridad pero la monotonía puede llegar a ser un problema si nos deja estancados.

Por eso te proponemos un sencillo ejercicio para salir de la rutina: Esta semana proponte hacer cada día una acción distinta a la que realizas habitualmente. La deberás planificar el día anterior. Al finalizar la jornada valorarás si lo has conseguido hacer, cómo te has sentido y el resultado que has obtenido.

Es importante salir de nuestra rutina para observar que, en pequeñas cosas obtenemos grandes satisfacciones.

¿Te animas?

Manejo de las emociones y estrategias para su control

¡Como pasa el tiempo! En junio, mi compañera Juana dio la primera parte teórica del taller “Aprendiendo de mis emociones “ y ayer impartimos la práctica: “Manejo de las emociones y estrategias para su control”.
 
Para quien no pudo asistir diremos que estos talleres han estado dedicados a la Inteligencia Emocional y hemos aprendido estrategias para gestionar de una manera adecuada nuestras emociones.Trabajamos el autoconocimiento, la empatía, la asertividad y el autocontrol, todo en un clima entrañable en el que todos aprendimos y nos enriquecimos.
 
He de destacar la cooperación de todos los asistentes, su implicación y su participación y desde aquí felicito y doy las gracias a todos pues hicieron muy fácil nuestra labor. Los temas fluían y surgían espontáneamente y la tarde discurrió sin apenas darnos cuenta. ¡Da gusto cuando trabajas con gente motivada y que está predispuesta a aprender! ¡Gracias chicos/as por vuestro entusiasmo!

 

 


María del Mar Fernández de Motta

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Bullying: “No es cosa de niños”

Se conoce como acoso escolar o bullying al maltrato, continuado en el tiempo, que se da entre iguales principalmente en el colegio, aunque se puede extender a las actividades extraescolares tanto físicas como culturales. Una versión reciente del acoso es la que se produce a través de las redes sociales, los teléfonos móviles o el correo electrónico (ciberbullying).
 
Este problema es difícil de detectar porque se puede producir en cualquier momento y lugar en el que no hay supervisón de los adultos (a la entrada y salida del centro, recreo, cambios de clase, baños, excursiones…), y además el temor y la vergüenza que siente la víctima no le permite hablar de ello con nadie: se lo calla y soporta la situación un día tras otro.
 
Los padres debemos de saber que un insulto, una burla o una pelea aislada no son tolerables, pero no son acoso. Hablaríamos de acoso si estas situaciones se prolongaran en el tiempo con una intención de hacer daño y existiera una diferencia de poder que le impediría al niño salir de la situación y defenderse.
 
Todos conocemos que en una situación de acoso está la víctima y el acosador, pero no podemos olvidar a los espectadores pasivos que refuerzan el papel del acosador, silencian la situación y frecuentemente se suman a las agresiones del mismo bien por contagio social o por miedo.
 
Se ha divulgado la idea de que los niños víctimas de acoso suelen ser niños inseguros, con baja autoestima, de apariencia frágil, rechazados, solitarios…Pero se dan casos en los que el simple hecho de sobresalir por algo positivo (notas brillantes, buena relación con los profesores etc.) puede ser motivo de acoso. Esto nos quiere decir que cualquier niño puede ser víctima.
 
El acoso no se refiere sólo a violencia física (ésta es más frecuente en primaria), normalmente se acompaña de violencia verbal (insultos, motes, difusión de mentiras, alusiones a defectos…), psicológica (chantaje, minar la autoestima y aumentar la sensación de temor) y social (aislar del resto de los compañeros).
 

¿Cómo saber si mi hijo es víctima de acoso escolar?

Los indicadores que nos pueden hacer sospechar esto son:
 

  • El niño refiere que le pegan o se meten con él o nunca quiere hablar de su vida escolar.
  • Se queja de dolores de cabeza o barriga antes de ir al colegio. También puede manifestar rechazo al colegio de una forma directa.
  • Pierde el material escolar o vuelve con golpes, la ropa rota… y no sabe muy bien cómo explicarlo.
  • Disminuye su capacidad de atención, concentración y memoria, lo que puede desembocar en un bajo rendimiento escolar.
  • Sufre alteraciones del apetito o del sueño (pesadillas, terrores nocturnos).
  • Tiene cambios bruscos del estado de ánimo: tristeza, apatía, ansiedad, irritabilidad…
  • Los domingos por la tarde está ansioso y triste.
  • Está más sensible a las críticas y su autoestima disminuye.
  • Pierde interés por los amigos o por las actividades recreativas que antes le gustaban.

 
Si observamos algunos de estos síntomas en nuestros hijos, hablemos con ellos de forma tranquila y empática e interesémonos por lo que les preocupa, sin quitarle importancia, ni considerar que “son cosas de niños”.

Algunas medidas preventivas.

La mejor forma de prevenir la violencia es educar en valores y construir la convivencia. Desde pequeños podemos enseñar a nuestros hijos confianza y empatía, condiciones que protegen contra el acoso y otras formas de violencia.
 
Estas son algunas medidas que podemos tomar para prevenir que nuestro hijo pueda ser tanto víctima como acosador. Es entre los 3 y 9 años cuando las medidas preventivas son más eficaces:
 

  • Da a tus hijos apoyo emocional incondicional: quiérelos por lo que son, no por lo que hacen.
  • Aumenta la comunicación, escuchando activamente. Dedica todos los días un tiempo para hablar y que te cuenten como les ha ido el día, con quien se relacionan, como lo han pasado… Debemos demostrarles que estamos ahí para escucharles y apoyarles
  • Presta atención a los cambios de humor y de comportamiento, en la motivación al estudio y a las quejas frecuentes como dolor de barriga, cabeza…
  • Refuerza y potencia sus buenas cualidades y transmítele mensajes positivos para que aprendan a autorregular conductas y emociones.
  • Fomenta valores como la solidaridad, el compañerismo y la responsabilidad.
  • Protege sin sobreproteger, guíalos dejando que se desarrollen por si mismos y afronten los conflictos con sus compañeros sin hacer uso de la violencia.
  • Establece en casa una disciplina positiva, con normas y límites claros y razonables, sin caer en el autoritarismo ni en la negligencia.
  • Crea oportunidades para construir relaciones de amistad. Interésate por sus amigos y conócelos.
  • Cuida los mensajes que reciben a través de la televisión, los juguetes, los cuentos… para que sean coherentes con los valores que les quieres transmitir.
  • Mantén una buena comunicación con los profesores, escucha todo lo que te digan tanto los positivo como lo negativo.

 
Recuerda que los padres somos modelos de imitación: evita a toda costa la violencia física y psicológica en casa.


María del Mar Fernández de Motta

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