La psicología desde un principio se ha basado en el tratar y curar los trastornos de la mente, pero no hace falta estar mal para ir al psicólogo. Esta idea, sin embargo, no está muy arraigada en nuestro país.

La psicología positiva no es un movimiento filosófico, ni espiritual, es una rama de la psicología, que, con la misma rigurosidad científica que ésta, focaliza su atención en las características positivas humanas. Tiene como objetivo mejorar la calidad de vida y prevenir la aparición de trastornos mentales y patologías, por eso la psicología positiva insiste en la promoción de estilos de vida más plenos y satisfactorios, en la construcción de competencias y en la prevención.

En este sentido, el psicólogo nos puede ayudar a aumentar nuestra satisfacción con la vida, nuestra autoestima, resolver dudas y enseñar una serie de habilidades que nos hagan emocionalmente competentes y nos ayuden a afrontar, de forma eficaz, los problemas y dificultades que encontremos a lo largo de nuestra vida.


unsplash_525d659117c91_1